Un saludo de Ecuador

Elisabeth (10e) nos manda otro saludo de Cuenca.

Pasamos unos días en Tonsupa, en la region de Esmeraldas. Después de ir en bus por 12 horas, llegamos a la casa de mi ñaña Dome. Nosotrosn son Alicia, Luciana, Oscar, Esteban, Ramona, Andrea, Luisa, Julia, Dome y yo. La casa tenía cuatro habitaciones con cuatro camas cada uno, dos baños y una cocina extremamente grande. Pero lo uúico que no nos gustó fue la falta de agua, y no podíamos usar el baño o ducharnos sin bidones. Después fuimos a la playa de Tonsupa. Alquilamos algunas sillas en la sombra y los ecuatorianos subieron a algo parecido a un sofa y fueron jalados por un bote. Al día siguiente fuimos a la playa de Atacames y comimos en un hotel muy caro porque la madre de Esteban, la única adulta, hizo un trato con el hotel. Si comemos un plato que valga más de 8$ cada uno, podríamos usar la piscina también. Usamos la piscina y despues disfrutar el agua, por fin podiamos ir a un baño que funciona y podíamos ducharnos. El tercer día decidimos que los alemanes van a cocinar por la noche. Queríamos hacer pasta porque eso es algo que no habíamos comido durante  semanas. Antes hicimos un tour en un bote para ir a una isla con pájaros casi como las islas Galápagos. Vimos algunas cuevas para parejas enamoradas. Después fuimos otra vez a nuestro hotel favorito. El miércoles fuimos unos 20 minutos en bus a un lugar llamado Casa Blanca. Casa Blanca es un conjunto de departamentos en una playa privado. Pero otra vez los alemanes querían ir a un piscina y no al mar. Por la tarde después de quedarnos en la playa muchas horas y después del almuerzo por fin fuimos al lugar más bonito en Esmeraldas. La piscina estaba situada en una montaña, justo fue la puesta del sol y tuvimos una vista fenomenal. Por la noche, como siempre, estuvimos todos juntos, escuchamos música y hablabamos sobre cosas estúpidas. El último día empezó a llover. Como cada día nos reunimos para decidir qué vamos a hacer ese día pero fue difícil decidir entre ir a la playa en Tonsupa y comer allí en un restaurante o ir a "nuestro" hotel y usar la querida piscina y ducharnos. Despué de esos días fenomenales hicimos las maletas pero no para ir a Cuenca sino para otras 6 horas en bus a un hotel en Quito. Para mi el viaje fue muy divertido, hermoso y muy doloroso para mi cuerpo porque tuve muchas quemaduras del sol.