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Ecuadoraustausch

Nachdem unsere sechs ecuadorianischen Gäste ihre Gastfamilien und Gastgeschwister des PPG im November 2019 verlassen hatten, machten sich fünf Mädels und ein Junge der 10d im Februar auf die lange Reise in die ecuadorianischen Anden, um ihre ñaños, ihre Austauschgeschwister, zu besuchen. Geplant waren acht Wochen, doch dann kam die Coronakrise und beendete den Gegenbesuch nach kurzer Zeit unsanft. Nora Geiger und Johanna Holzknecht berichten auf Spanisch von ihrer Zeit in Ecuador und ihrer turbolenten Rückreise.

Brief von Nora Geiger an Frau Albert:

Hola Señora Albert:

¿Cómo está? Yo estoy en Ecuador ahora y es uno de mis últimos días por el coronavirus. Por este virus tenemos que volver más pronto, que es una pena porque me encanta Ecuador.

Vivo en una familia muy buena, yo y mi hermano nos llevamos muy bien, como hermanos reales. Vivo en una casa pequeña pero muy bonita con una vista sobre toda la ciudad. En mi cuarto tengo un propio baño y una guitarra, eso me gusta mucho. Mi familia tiene cuatro gatos y muchos perros. Mi casa está en una montaña donde vive casi toda la familia, hay un jardín bonito y la casa también tiene una terraza en el techo. Cuando hace mucho sol, siempre me siento en una de las dos terrazas. Todos los días por la mañana, cuando todavía no había el virus, me levantaba a las seis y cuarto para ir a la escuela. A las siete venía una buseta que nos llevaba a la escuela.

La escuela me encantaba. Me gusta que hay muchos edificios pequeños y si quieres ir a otro edificio tienes que ir a fuera. Todo en esta escuela está afuera, la cafetería, el gimnasio, … En un edificio también hay un patio muy bonito. Las clases en el colegio no son tan fregadas como en Alemania, los alumnos se levantan en la mitad de la clase, en algunas clases puedes usar tu celu y muchas cosas más. No estuve en la clase de mi hermano porque había tanta gente en esta clase, por eso estuve en una clase con Vicky y Nepomuk. Una de las cosas que me gusta más en esta escuela es la comida porque hay una cafetería como en el PPG, pero hay también un “bar” donde puedes comprar cosas como pizza, nachos o muffins.

Ecuador es como te imaginas un país latinoamericano, hay personas que son muy ricas y hay personas que son muy pobres, no hay nada entremedio. Cuando estés en Ecuador, vas a ver mucha pobreza. Es un sentimiento muy raro cuando vas en tu carro muy caro y ves todas las personas que venden algunas cosas en la calle por pocos dólares solamente para tener algo para vivir. Una cosa que me gusta mucho en Ecuador es que siempre escuchan música española.

Ahora quiero contar algo sobre un viaje que yo y mi familia hicimos. En las vacaciones de carnaval, nosotros fuimos al oriente. Nuestra primera parada estaba en la selva. Allá hicimos un paseo por el bosque, eso fue una de las experiencias más preciosas de toda mi vida. Pero la selva no es como te la imaginas, no ves animales peligrosos, solamente árboles. Y mucha agua, había una cascada pequeña y pudimos ponernos debajo. Al final, fuimos a una gruta con muchos murciélagos, que fue muy bonita pero también un poco terrorífica. Después de la excursión fuimos a Baños, una ciudad donde se puede hacer muchas actividades deportivas. Ahí hicimos algo que se llama Canopy y fuimos a ‘la casa del árbol’.

Ese mes en Ecuador fue increíble. Conocí a mucha gente, encontré a muchos nuevos amigos y también a una familia. Espero que pueda volver a este país increíble.

Con muchos saludos del Cuenca soleado, Nora

Bericht von Johanna Holzknecht

El 19 de febrero por la noche llegamos a Guayaquil. Habíamos salido de Nürnberg muy temprano por la mañana y tuvimos un viaje muy largo. Cuando llegamos a Ecuador, yo estaba cansada pero también muy feliz. Iba a conocer a mi familia allá y ver mi ñaño otra vez. De Guayaquil a Cuenca es un viaje de tres horas en carro y fuimos por el Cajas, un parque nacional en los Andes. Cuando llegamos a Cuenca, ya conocí a mis abuelitos porque estuvieron en nuestra casa para saludarme. Todos me trataban con mucho cariño y desde el principio me llamaban „mi hija“.

El primer día no fui al colegio. Fui al centro de Cuenca con mis abuelitos y mi ñaño. Me mostraron la Catedral Vieja, la Catedral Nueva, el Parque Calderón y la Plaza de las Flores. A mí, Cuenca me gusta mucho, en el centro casi solo hay casas pequeñas y muchas iglesias. También hay muchas tiendas pequeñas donde se puede comprar comida o artesanías. Las artesanías también me encantan porque todo es de muchos colores.

Mi primer día en la escuela también fue el último día antes de las vacaciones de carnaval. La escuela es muy diferente a las escuelas alemanas. Hay mucho más espacio fuera por eso solo las salas de clase están dentro de las casas y todas las otras cosas como por ejemplo la cafetería y el gimnasio están casi afuera. En los recreos también todas las personas están afuera, jugando a cartas, tocando la guitarra o conversando con amigos.

En las vacaciones de carnaval mi familia y yo fuimos a Salinas, una ciudad pequeña en la costa. Nos quedamos tres días allá. Cada día estuvimos en la playa, nadamos en el mar y comimos comida muy rica, por ejemplo, los bolones, el coco, los churros y choclo con queso.

Después de las vacaciones tuvimos casi tres semanas de escuela. Muchas veces nos encontramos con amigos por la tarde después de las clases. Los fines de semana había muchas fiestas y también hice muchas excursiones con mi familia. No solo con mis padres y mi ñaño pero también con mis abuelitos, mi tía, mi tío y mis primos. Un día por ejemplo fuimos al Cajas. Eso me gustó mucho. Y otro día fuimos a Chordeleg, un pueblo cerca de Cuenca.

Después de tres semanas, la escuela fue cerrada por el coronavirus. Desde este momento todo pasó muy rápido y después de tres días no podíamos salir de la casa. Pues, había la noticia que las fronteras van a cerrar y mis padres en Alemania querían que me regresara más pronto. Al principio, yo quería quedarme en Cuenca porque me gustaba tanto y también mi familia de intercambio allá era una familia para mí. Pero pronto comprendí que era mejor volver a casa porque nadie podía saber cuándo las fronteras iban a abrir otra vez y cuánto tiempo tendríamos que quedarnos en Ecuador.

Al final, diez de los trece alemanes que estaban en Cuenca, regresaron con algunas dificultades a Alemania. Para mi todo el intercambio fue una experiencia muy linda y nueva, conocí muchos lugares hermosos, comí comida nueva y rica, aprendí mucho sobre la cultura ecuatoriana y la manera de vivir, pero lo mejor es que encontré a muchos amigos y a una segunda familia y por eso quiero regresar a Ecuador.